Catalina Lagos Tschorne es abogada, feminista, Magister en Derecho Público y posee diplomas de Postítulo en “Derechos Humanos y Mujeres: Teoría y Práctica” y en “Derechos Indígenas, Medioambiente y Procesos de Diálogo en el marco de la Consulta del Convenio Nº 169”.

Actualmente es funcionaria de la Universidad de Chile, profesora del Departamento de Derecho Público de la Universidad Alberto Hurtado, coordinadora del Programa de Derechos Humanos del Instituto Igualdad y presidenta de la Comisión contra la Violencia de Género, Acoso y Abuso Sexual del Partido Socialista.

Laboralmente, se ha desempeñado en diversos organismos públicos y de la sociedad civil dedicados a la promoción y defensa de los derechos humanos. Fue abogada litigante del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior en casos por graves violaciones a los derechos humanos durante la dictadura cívico-militar. Fue parte del equipo jurídico de Corporación Humanas, centro regional de derechos humanos y justicia de género. Integró el equipo de investigadores del Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y fue coordinadora de su Programa de Mujeres, Género y Derechos Humanos. Fue Secretaria Ejecutiva del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior y se desempeñó como asesora legislativa y como jefa de Relaciones Internacionales en el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género.

Propuestas para una nueva Constitución con potencial transformador y vocación emancipadora.

Se requieren importantes transformaciones sociales, que nos permitan poner fin a los abusos y asegurar una vida digna a todas las personas que habitan nuestro país.

Es necesario transitar desde el Estado Subsidiario que nos impuso la dictadura cívico-militar, hacia un Estado Social y Democrático de Derecho, que garantice la satisfacción de los derechos sociales a todas las personas, Plurinacional, ecológico y descentralizado, a fin de redistribuir el poder político y económico sin discriminación.

Asimismo, se deberá avanzar con fuerza en la profundización de la democracia, con componentes de democracia paritaria y participativa, que garantice espacios de participación para la deliberación e incidencia ciudadana.

Es imprescindible sentar las bases para tener un Estado fuerte, que cuente con herramientas para erradicar la discriminación y remover los obstáculos que impiden participar en la vida política y gozar en plenitud de sus derechos a las personas que pertenecen a grupos desaventajados, como las mujeres, los pueblos indígenas, los colectivos LGBTI+, las personas mayores, las niñas, niños y adolescentes, y las personas en situación de discapacidad, entre otros.

Tenemos la oportunidad histórica de plasmar el Chile que soñamos en una nueva Constitución.